Francisco Correa

Esclerosis múltiple ¿qué significó para mi? hace 11 años nada, mas hoy, sé perfectamente de qué se trata. Una enfermedad de origen desconocido hasta ahora y que ataca el sistema nervioso central. Si yo hubiese sabido lo que les estoy comunicando, mi suerte sería otra, o sea, en buen chileno “otro gallo me cantaría”.

Deseo entonces, expresar mi punto de vista en base de mi experiencia.
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En mi caso, más que describir mi deterioro, prefiero sugerir caminos a seguir para llegar al mejor destino, con la menor cantidad de tropiezos posibles:

1) Si mi diagnóstico es 100% seguro, lo primero que se debe hacer, es preocuparse del entorno familiar:

-Si soy casado(a): de mi pareja e hijos.

-De mis padres y mis hermanos, si es que vivo con ellos.

¿Por qué? porque si yo sufro con mi enfermedad, ellos sufren el doble (por una simple cuestión de no saber cómo proceder, de no saber qué siento. Quieren ayudar y no saben cómo. Y ahí,…ahí se “mete la pata” con todo).

¿Cómo proceder?

Más que angustiarse por la terrible realidad, debemos ponernos en manos de un especialista, en este caso un siquiatra, personal o familiar (es lo ideal, para evitar situaciones de depresión, ira y tristeza). En pocas palabras, dejar de lado mis prejuicios y con humildad enfrentar la situación en forma práctica.

2) Gracias a Dios, contamos con excelentes medicamentos. En mi caso el interferón beta, me ha dado resultados muy positivos, como bajar las crisis en un año (ej. si tenía 3 en un año, las bajó a una e incluso cero). Es decir, es VITAL comenzar con cualquier tratamiento de inmediato (por favor: que sean tratamientos PROBADOS, por ahora sugiero los alópatas). En pocas palabras, diagnóstico y tratamiento inmediato. No esperar “brotes” o crisis. Mientras más temprano el tratamiento, más salud en el tiempo.

No quiero extenderme en conjeturas y pienso que siguiendo estos dos “simples” pasos (simples ahora que los entiendo, pues si alguien me los hubiera dado a conocer hace 11 años, le estaría agradecido eternamente), la vida es prácticamente normal.

Quiero dejar mi experiencia en sus mentes y no es una receta, es una manera de “ponerse de acuerdo” con la enfermedad, mentalizar de que existe y que debemos cuidarnos.

No nos dejemos abatir por las depresiones, pues, son nuestra peor enemiga, más que la enfermedad misma.