Hernán Nievas

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Ingresé en el año 2003 al Hospital de la Universidad Católica por malestares en mi organismo, cansancio y diversas molestias. Después de varios estudios y resonancias magnéticas, el diagnóstico fue esclerosis múltiple.

Fueron unos meses de pesadilla, acostumbrado a tener mi rutina diaria lleno de vida y actividades deportivas, me sentí imposibilitado. Las
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primeras molestias de la enfermedad se me manifestaron en mi rutina

diaria de trotar 20 kilómetros a lo largo de la playa en La Serena, sintiendo molestias en mi pierna derecha y falta de coordinación. Lo mismo me ocurrió cuando practicaba mountanbike, siempre en la pierna derecha.

Esto me llevo  primeramente en el año 2003  a recurrir a un urólogo, quien me realizó una cirugía de tipo baricocel, aludiendo que el pequeño quiste me producía el adormecimiento en mi pierna derecha y que con esto se me pasaría todo, pero no fue así,

luego consulte a neurocirujano y posteriormente a un neurólogo, una vez que me diagnosticaron, comencé con  mi tratamiento con Avonex y a la vez corticoides.

Mi vida a dado un giro de 180 grados, en donde convivo con mis pastillas y medicamentos ambulatorio, así como con la hospitalización cada dos o tres meses para aplicar diferentes fármacos disponibles en el mercado como: mitoxantron, inmunoglobulina, etcétera, con el fin de detener en cierta forma el avance de la enfermedad.

Actualmente me encuentro en tratamiento con la Dra. Jacqueline Scherpenisse en la Clínica Tabancura y le agradezco tanto el apoyo médico, como humano que nos ha entregado a mi como paciente y a mi familia.

La enfermedad significó un cambio e impacto en nuestras vidas, tuve que trasladarme desde La Serena a Santiago con el fin de tener a mano las atenciones médicas que uno requiere y así no estar viajando prácticamente todos los meses como lo hacia anteriormente. Después de seis años, aún continúo dando la lucha por esta enfermedad, conservo mi trabajo, que es lo que más me fascina, como ingeniero electrónico en un centro de astronomía, pero no sé por cuanto tiempo más, sólo Dios dirá. ‘

Deseo dejar mi testimonio con mucho cariño y alentar a las personas a seguir dando la batalla y a no perder las esperanzas de contar con una mejor calidad de vida. No pierdo la  fe que en algún momento se pueda lograr  un tratamiento con células madres u otro adelanto científico que pueda revertir esta enfermedad.