Acerca de la Esclerosis Múltiple

Tanto especialistas como pacientes, coinciden en que la esclerosis múltiple es una enfermedad de un comportamiento irregular, muchos la califican de “sínica” debido a que se presenta en “brotes o crisis” que pueden durar un par de días, afectando la parte sensitiva o motora del paciente por un corto de tiempo, para luego desaparecer y volver a la normalidad. Así, una persona que recién está experimentando los síntomas, puede confundir fácilmente lo que le pasa con estrés u otra enfermedad.

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¿Qué es la Esclerosis Múltiple?

Es una enfermedad neurodegenerativa crónica que afecta al sistema nervioso central y que se presenta generalmente en brotes sucesivos o crisis. No tiene cura, pero con un tratamiento adecuado y un diagnóstico precoz, es posible retardar sus secuelas y llevar una vida relativamente normal, sin alterar nuestro entorno personal, social o laboral.

La esclerosis múltiple es una enfermedad en donde el sistema inmune “funciona mal” o “se altera”, no se sabe porqué razón éste reconoce proteínas propias de nuestro organismo como ajenas y las destruye.

En el caso de la esclerosis múltiple, el sistema inmunológico ataca a la mielina, que es una vaina que envuelve al axón, parte de la neurona que desempeña un papel fundamental en la transmisión del impulso nervioso. Si se producen problemas, como por ejemplo, la inflamación del nervio óptico, provocará pérdida de la visión, si afecta el área motora, habrá pérdida de la motricidad o de la fuerza que controla ese lugar.

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¿A quiénes afecta mayormente?

Esta enfermedad, en general afecta a personas jóvenes entre 20 y 40 años de edad y en su mayoría a mujeres, alrededor de 2 a 1. Puede presentarse en niños y adultos mayores, pero no es frecuente. En Chile, no hay estudios de prevalencia, ni estadísticas epidemiológicas claras, pero se calcula que son alrededor de 3.000 las personas que sufren de esclerosis múltiple.

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¿Por qué se produce?

La causa exacta aún no se conoce completamente, pero se ha determinado que debe existir una predisposición genética, y por otro lado, un gatillante ambiental relacionado con algún contagio viral, que puede haber ocurrido varios años antes de que se presente la enfermedad.

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¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?
  • Falta de fuerza en las extremidades u hormigueo persistente en brazos o piernas.
  • Alteraciones sensitivas como parálisis o insensibilidad.
  • Fallas de la coordinación de los movimientos.
  • Alteración de la visión: ceguera parcial o visión doble
  • Fallas en el control de esfínter.
  • Alteración de memoria.
  • Mareos, vértigos.
  • Fatiga permanente.

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¿Cuántos tipos de Esclerosis Múltiples existen?

Por todo lo descrito anteriormente, existen múltiple variables entre un paciente y otro, o  -sea hay un abanico de posibles formas de expresar la enfermedad, se considera que estamos frente a una afección absolutamente heterogénea, esto ha puesto en jaque a muchos  especialistas que han tratado de buscar una clasificación, finalmente se puede decir que existen  cuatro  grupos o tipos de esclerosis múltiple.

1.- Recurrente – remitente: son brotes sucesivos con mejoría posterior, sin secuelas.

2.- Recurrente – progresiva: son brotes sucesivos con posterior mejoría parcial, van dejando     secuelas después de cada episodio.

3.- Secundaria – progresiva: aparece en forma tardía generalmente después de varios años, comienza una progresión paulatina, ya sin brotes.

4.- Primaria – progresiva: desde el inicio progresa sin mejoría, es compleja y de difícil anejo.

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¿Cómo evoluciona la enfermedad?

La evolución natural de la enfermedad generalmente sería al inicio recurrente remitente, luego, recurrente progresiva, y finalmente, secundaria progresiva, esto ocurre entre 5 a 15 años de diagnosticada la enfermedad, dependiendo de la edad y la forma de presentación.

En algunos pacientes los tratamientos cambian la evolución natural retrasando considerablemente la aparición de la progresión, o sea, las secuelas neurológicas.

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¿Cómo se diagnostica la enfermedad?

El diagnóstico es complejo, ya que es la suma de varios factores. Por un lado la evolución clínica del paciente, y por otro,  la Resonancia Nuclear Magnética de Cerebro y médula, que es una herramienta importante para el especialista, pero no es un examen que  determine en un 100% la existencia de la enfermedad. En resumen, hay que observar la resonancia, fijarse en la historia clínica del paciente y en los exámenes de laboratorio que permiten descartar otras enfermedades autoinmunes que producen lesiones similares.

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¿Cuál es el tratamiento?

Los tratamientos se dividen en dos: aquellos que sirven directamente para tratar los brotes o crisis; y los que son de origen preventivo, que cambian la evolución natural de la enfermedad, retardando sus secuelas.

Para los brotes se utilizan corticoides como la inmunoglobulina y plasmaférisis, los que desinflaman el área afectada.  Como tratamiento preventivo, están los interferones o inmunomoduladores (que modifican el funcionamiento del sistema inmune) como el Avonex, Betaferon, Rebif y Copaxone, también existen los inmunosupresores como el Mitoxantron y la Ciclofosfamida; entre otros. Como segunda línea de tratamiento, han aparecido recientemente algunos anticuerpos mononucleares y otros que están en estudio.