Paz Tobar

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Tengo 44 años y soy soltera, hace más de 12 años se me declaró la esclerosis múltiple, enfermedad que ha sido muy agresiva y que me ha provocado un alto grado de discapacidad. Actualmente me encuentro postrada y con problemas de habla, lo que me dificulta la comunicación con el entorno.
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Mi familia más cercana es mi madre que tiene 78 años y tiene las limitaciones propias de una persona de edad. La otra persona fundamental en mi vida es mi vecina Verito, la que frecuentemente me viene a ver y se preocupa por mí, pero ella tiene marido e hijos y es un sacrificio bastante grande además ayudarme.

Yo tenía una vida muy normal antes de mi enfermedad, estudié administración de empresas y luego trabajé en ventas de seguros, he tenido Isapre toda mi vida y gracias a un beneficio que obtuvimos un grupo de pacientes en los tribunales de justicia, anualmente debo pagar un deducible de $2 millones para obtener la cobertura.

Sin embargo, mi pensión de invalidez es de $300 mil, lo que me sirve sólo para vivir y mantener de alguna forma mi casa y a mi madre. Debido a la falta de recursos tuve que dejar los interferones y recurrir a tratamientos alternativos sólo con corticoides.

Hace un tiempo, me caí de la silla de ruedas y me pegué en la cabeza, lo que me provocó un tec cerrado del cual estuve recuperándome 3 semanas en el hospital, de ahí perdí el conocimiento y tuve problemas de memoria, no controlo esfínteres y cada vez es más difícil llevar mi enfermedad.

Un grupo de personas de la Corporación Eskleros me ayuda permanentemente con algunas cosas y gracias también a mi vecina y a otros cercanos he podido sobrevivir, pero es importante el apoyo y el aporte que puedan hacer las empresas y particulares a la Corporación, porque hay mucha gente que no puede cancelar el co-pago de la Isapre y no tiene ninguna opción de tratamiento.